Una breve historia de la tecnología blockchain

 

Artículo por Noelia Nuñez






Las primeras reseñas de la tecnología blockchain, se remontan a principios de los años 80. Algunos autores, atribuyen su creación a David Lee Chaum, Doctor en informática de la Universidad de California por su paper publicado en 1982. Pero como todo fenómeno complejo, que requiere del aporte y el desarrollo de muchos factores intervinientes para obtener un resultado, no es posible asignar una autoría particular y mucho menos acotarla a lo que en ese trabajo se describió.

Lo cierto, es que el  dilema de los generales bizantinos[1], experimento mental creado para ilustrar la dificultad de construir un consenso entre un conjunto de entidades que tengan un objetivo común, cuando entre ellas pueden existir traidores, presentado como una analogía con un escenario de guerra, ya era objeto de estudio en la ciencia de la computación por aquella década. Dado que la respuesta a este dilema, también daría respuesta a la pregunta: ¿Cómo hacer para que las computadoras de un sistema distribuido puedan acordar sobre un determinado hecho, sin tener que recurrir a un tercero que valide información? y, en ese sentido, la tecnología Blockchain parece responder ambos interrogantes. 

Y aunque ubiquemos sus orígenes alla por la década del 80, lo cierto es que blockchain -del inglés cadena de bloques-, es un término que comienza a ser parte del lenguaje cotidiano de cada vez más áreas de interés en los diversos ámbitos sociales, particularmente en los últimos años. 

Podría decirse al menos que, desde el año 2008, cuando salió a la luz el ensayo científico firmado con el alias “Satoshi Nakamoto”, y que dio nacimiento a la primera criptomoneda conocida como Bitcoin, el interés por la comprensión del fenómeno Blockchain como tecnología capaz de ser aplicada más allá del uso de las criptomonedas, creció exponencialmente a la par del proceso de “digitalización de las relaciones económicas”, que crea nuevos modelos de negocio financieros “entre pares”.

Estatua en Budapest de Satoshi 
Nakamoto


Pues bien, esta herramienta que puede certificar la inalterabilidad de algunos procedimientos, gracias a su arquitectura de red descentralizada, le permite -algoritmo criptográfico por medio-, cumplir con la función de sellado inalterable de la transacción que contiene cada uno de los bloques y con ello la convierte en una tecnología disruptiva que plantea un cambio de paradigma, en cuanto expone como posibilidad que ya no sea necesaria una autoridad centralizada que certifique la autenticidad de ciertos actos y procedimientos, algo que tanto a estados como a corporaciones digitales los amenaza en su propia existencia y por tanto lo convierte en un tema apasionante para su estudio y desarrollo.

Como decíamos entonces, el año 2008 es un año clave para el desarrollo y difusión de  esta tecnología. Efectivamente, ese año, Satoshi Nakamoto, de quien aún se desconoce si se trata de una persona o de un grupo de personas, publicó en una lista de correo de criptografía un documento que introdujo un sistema de efectivo electrónico descentralizado entre pares llamado Bitcoin.

Así pues, el 3 de enero de 2009, Satoshi Nakamoto minó el primer bloque de Bitcoin,  y  la primera transacción de bitcoin del mundo fue realizada el 12 de enero de 2009[2], dando inicio a una nueva era en la “economía digital”. Nakamoto subió el código fuente de la blockchain a SourceForge en el 2008 para que los desarrolladores de software alrededor del mundo pudieran contribuir al proyecto.

ABUNDANCIA DE BLOCKCHAINS

Bitcoin fue la única blockchain y criptomoneda viable por dos años. En el 2011 los desarrolladores lanzaron las criptomonedas basadas en blockchain conocidas como Litecoin y Namecoin, ambas derivadas del proyecto de Bitcoin. Peercoin les siguió en el 2012.

ETHEREUM

Muchas son las teorías conspirativas que circulan en torno a la génesis de Bitcoin, sin embargo, lo cierto es que el nacimiento de esa criptomoneda dio lugar al desarrollo de la tecnología blockchain para ser aplicada no solo como criptomoneda. Así es como nace Ethereum.

A diferencia de las otras blockchain, que solo existían para soportar su criptomonedas específicas, Ethereum se introdujo como una plataforma para ejecutar aplicaciones descentralizadas. La blockchain de Ethereum contiene el código fuente ejecutable además de datos, por lo que sirve como base para miles de aplicaciones basadas en blockchain[3].

En efecto, se trata de una blockchain pública cuyo desarrollo inició en 2013, cinco años después de la creación de Bitcoin. Vitalik Buterin, un programador de nacionalidad rusa criado en Canadá y cofundador de la revista Bitcoin, declaró que Bitcoin necesitaba un lenguaje para crear aplicaciones descentralizadas.  Al no lograr un acuerdo en la comunidad, Vitalik comenzó el desarrollo de una nueva plataforma de computación distribuida basada en blockchain, Ethereum, que presentaba una funcionalidad de scripting, llamada contratos inteligentes o Smart contracts.

Vitalik Buterin creador de Ethereum

Los contratos inteligentes son programas que se implementan y ejecutan en la cadena de bloques Ethereum; se pueden usar, por ejemplo, para la ejecución automática de los contratos.

La criptomoneda de Ethereum se llama Ether, se puede transferir entre cuentas y se usa para pagar las comisiones de la potencia de cálculo utilizada al ejecutar contratos inteligentes.

Ya para el año 2018, Ethereum estaba en la boca de todo el mundo como la segunda blockchain pública más utilizada, después de Bitcoin.

En definitiva, el uso de la blockchain pensada en su origen solo como un mecanismo para el funcionamiento de las criptomonedas y su evolución en el desarrollo hacia la utilización de Smart contracts, dado el grado de inviolabilidad que la arquitectura de su sistema provee,  nos conduce a pensar que no tardara demasiado tiempo en que dicha tecnología exporte sus bondades hacia otros sectores no tan vinculados a los servicios financieros pero si con la vida social en general como ser distntas  áreas de gobierno, la cultura, el arte, la ciencia y la literatura, entre otras actividades.

 

 

 



[1] https://web.ua.es/en/recsi2014/documentos/papers/bitcoins-y-el-problema-de-los-generales-bizantinos.pdf

 

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